LA REFORMA PROTESTANTE Y SU CONTEXTO

La Reforma Protestante

Martín Lutero – Padre de la Reforma Protestante

Hoy más que nunca se reflexiona sobre cuán importante es conocer nuestra historia. Nos sirve para recuperar aquellos logros que fueron alcanzados en el pasado; nos ayuda a evitar ciertos errores que fueron cometidos.

Si aplicamos esta verdad al plano religioso, cuando la Iglesia del Señor desconoce su historia se expone a convertirse (como lo diría Juan Stam) en una comunidad «… sin identidad, sin claridad ni criterios…».1 Hoy en día muchos sectores de la Iglesia latinoamericana se encuentran ante esta realidad descrita: han perdido la memoria histórica de su fe. Sin embargo, el conocer un acontecimiento tan importante como es la Reforma Protestante nos ofrece la oportunidad a muchos creyentes del siglo XXI de descubrir aquellas raíces históricas y religiosas que nos brindan identidad.

En realidad, fueron múltiples los factores que coincidieron para que finalmente la Reforma se llevara a cabo, tal como aparecen mencionadas a continuación:

  • En primer lugar, el hecho que el modelo de organización social existente, donde la Iglesia gozaba de un gran poder sobre el resto de la sociedad, se encontrara en un momento de profunda decadencia. Los abusos en las prácticas y posesiones de la Iglesia tenían escandalizados a muchas personas, haciéndose susceptible a un sin número de críticas.
  • En segundo lugar, el florecimiento de una nueva manera de pensar en la sociedad como consecuencia del Renacimiento y Humanismo. Esta nueva mentalidad condujo a que ciertas personas se atrevieran a examinar de manera crítica ciertas enseñanzas y prácticas sostenidas por la Iglesia oficial de entonces.
  • Y en tercer lugar, el hecho que grandes inventos surgidos, como la imprenta de tipos móviles, facilitara la difusión de las ideas y escritos como nunca antes había sucedido. Sin el aporte de la imprenta seguramente las ideas de los reformadores no hubiera circulado y de la manera como ocurrió.

Nuestro momento histórico presente guarda ciertas coincidencias circunstanciales con aquel tiempo vivido por los reformadores en el siglo XVI. Hoy en día también estamos atravesando por momentos críticos y sentimos esa profunda necesidad de cambios en los diferentes ámbitos de la sociedad. No es un secreto que estamos viviendo tiempos de decadencia tanto moral como espiritual. Del mismo modo, también resulta evidente cómo nos encontramos en una coyuntura de grandes cambios que están alterando por completo el modo de ver y asumir la vida.3

A cinco siglos de la Reforma Protestante es indispensable seguir reflexionando sobre nuestra realidad social y eclesial, preguntándonos: ¿Qué tanto de esa iniciativa que impulsó la Reforma del siglo XVI se necesita hoy en día? ¿Qué implicaciones tendría emprender una Nueva Reforma de la Iglesia en el siglo XXI? Estudiar la Reforma del siglo XVI nos confronta inevitablemente con estas preguntas. De nosotros depende qué respuestas ofrezcamos como Iglesia tanto en nuestro discurso como en la práctica.


REFERENCIAS:

  • (1) STAM, JUAN. La Reforma y la Iglesia Protestante de Hoy, una visión más amplia y una contextualización. Recuperado en: http://www.elblogdebernabe.com/2011/11/la-reforma-y-la-iglesia-protestante-de.html. Acceso: 11 de Mayo de 2017.
  • (2) MORENO, PABLO. Recuperando Memorias: Textos Comentados de la Reforma del Siglo XVI. San Salvador: World Visión El Salvador, 2006.
  • (3) Por ejemplo, los avances tecnológicos (como la computadora y los smartphone) han revolucionado el modo de vida y la difusión de las ideas como lo hizo, incluso mucho más, que la imprenta en el tiempo de la Reforma.

 

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wenceslao

Wenceslao Restrepo Heras.
wrestrepo@sbcol.org
Teólogo profesional egresado de la Fundación Universitaria Bautista – Cali, Colombia.
Aspirante al título de Maestría en Estudios Bíblicos y Teológicos.